Una cosa que me saca de quicio de esta mujer con la que comparto hábitat, es su consumo de materias tan poco sostenible. Y no sólo eso, sino que pretenda inculcármelo, como si ella tuviese razón (que yo también tengo mis fallos, pero chica, al menos intento razonar el como me comporto).
En primer lugar, ella no tiene un consumo alimenticio sostenible. No es la primera vez que me encuentro un par de hamburguesas en la basura, o un par de huevos. Compra comida de más, y cuando se le pasa la fecha de caducidad de un yogur un solo día (un yogur, que tienen la fecha de caducidad real bastante más relajada que la que le ponen, y que el único problema que tiene es que se acidifica un poquito debido a la fermentación de las BAL) o que compre las cajas de huevos de 24 en 24 para ella sola. En este punto en concreto, no me afecta, me toca los cojones pero obviamente es su problema. Y me toca los cojones especialmente porque la tía estudia biología y creo que con los conocimientos que tiene podría tratar de tener un consumo un poco más ajustado.
En segundo lugar es una tía que en vez de fregar en la pila o el fregadero, coge papel de cocina y limpia los restos de ollas o platos con papel de cocina. Lo que acaba siendo un desperdicio de papel, tanto por el excesivo consumo de celulosa como por el derroche de cloro que se usa para blanquear ese papel. Tía, coge un cubierto, tira los restos sólidos a la basura orgánica, y el resto lo lavas en el fregadero. Es verdad que tenemos el fregadero atascado, desde al menos el año pasado (cosa de la que me llevo yo todas las culpas siempre...), pero creo que es mejor llamar al fontanero o cambiar el filtro del desagüe del fregadero que castar 4 rollos de papel de cocina grandes al mes. Por gasto de papel, consumo de cloro y un poquito de ahorro de dinero. Igual soy yo la puta loca. No sé.
En tercer lugar sus lavadoras, que nuca pasan del 60% de capacidad. Chica, tienes ropa de sobra, dejas el tendedero siempre medio vacío (eso sí, lo colocas extendiéndote lo máximo posible siempre, que en una barra del tendedero caben más de dos bragas y una camiseta niña, que yo uso tres tallas más que tú y me caben el triple de prendas de ropa). Si tuvieses poca ropa, lo entiendo, pero al menos podrías preguntarme si quiero meter algo. Y otra cosa, en cuanto usa un trapito de cocina para una sola cosa, ya va inmediatamente a la lavadora. Para esta mujer el agua del planeta sobra, y cuanto más jabón y suavizante mejor.
En cuarto lugar, el espacio del lavavajillas. Ya que no tenemos un escurreplatos en condiciones y dependemos del lavavajillas casi exclusivamente, por lo menos usa el espacio del lavavajillas de manera un poco inteligente. Que en la puta bandeja de arriba caben más que 4 tazas de desayuno y tres tuppers de plástico. Y más si hay cosas sucias fuera esperando al lavavajillas, al lado puestas. Esto también me saca de quicio.
Y no se me ocurre nada más respecto al consumo no sostenible de mi compañera de piso, si lee esto me mata, pero es mi opinión más asquerosamente sincera llena de odio.
Hoy hay muchos tacos porque estoy muy enfadada, porque me he despertado con un whatsapp imperativo de su parte. Y chica, a mi con imperativos y esos modales nanai. Si quieres que haga cosas, tendremos que hacernos un horario de tareas para repartírnoslas de verdad de manera equitativa, más que lanzarnos puñales a todas horas con una comunicación de mierda.
Pero bueno, de la comunicación casi exclusivamente a través de whatsapp hablaremos otro día, que no me apetece soltar más veneno. Me voy a comerme un par de ratas, a ver qué cazo hoy.
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